Casas Comunitarias

 

Con 10 años, Juan no sabe leer ni escribir. No es el único. Más de la mitad de los niños y niñas que participan en las Casas Comunitarias presenta retrasos serios en lectura, escritura y matemáticas. Avanzan de grado sin dominar lo básico.

Hicimos un diagnóstico, cerca de 600 niños y niñas participaron. La situación es muy fuerte, más de lo que imaginábamos. Silvia, de 6º grado, rompió a llorar porque no sabía hacer una multiplicación; porque duele no saber. A nosotros también nos duele ver lo que está pasando. Los niños/as no son los que 'están raspados', raspada está la sociedad, el Estado, el sistema educativo que les ha fallado, les ha dado la espalda. Escuelas que abren 2 ó 3 días a la semana, docentes mal remunerados, falta de materiales… el abandono crece en silencio.

En nuestras Casas Comunitarias iniciamos un programa de apoyo para dar respuesta a esta situación. Con actividades lúdicas, cercanas, los niños/as se divierten mientras aprenden. Al proceso de aprendizaje se suman maestras de la comunidad y voluntarias comprometidas; a los niños/as se les dan materiales escolares que reciben con una sonrisa, agradecidos, y un acompañamiento personalizado.

Profe, ¿mañana también venimos?”, “¿Podemos quedarnos aquí todo el día y nos arreglamos tempranito para ir a la escuela?”. Quieren aprender, leer, escribir, entender sus números ... quieren cambiar su historia. Las familias también lo agradecen.

Estas Casas, llevadas con amor por mujeres voluntarias de la comunidad, siempre han sido y son más que un comedor: son un espacio de cuidado, cariño, dignidad, futuro ... y esperanza.

Apoyo escolar
Apoyo escolar
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