Acompañando y apoyando a personas mayores

Con un sistema de seguridad social y de salud deteriorado (o inexistente), los ancianos en Venezuela se han dejado atrás. Los que reciben pensiones, apenas les alcanza para la comida de uno o dos días al mes. Muchos han despedido a sus hijos y familiares que se han ido del país.

En algunas zonas estamos brindando apoyo alimentario a instituciones como Casas Hogar – Ancianatos, mejorando su nutrición. En Mérida, esto se realiza también en el hospital, en la sala de larga estancia. Un sistema de salud que no tiene para darles de comer.

En todas las zonas donde trabajamos, los equipos, que forman parte de la comunidad, están siempre pendientes de sus ‘abuelos y abuelas’, esas personas mayores que necesitan apoyo y protección y que no reciben nada del estado. Muchos con enfermedades crónicas, solos, con desnutrición.

En las comunidades, se acompaña a los mayores brindándoles alimento y atención en salud. Uno a uno, una a una, se va realizando un trabajo cercano, lleno de cariño y de ternura por esos ‘abuelos y abuelas’ que hoy pasan penurias.

Hombres y mujeres voluntarios, desde su fe, se mueven para ayudar a los más vulnerables, los mueve el dolor y la necesidad del otro … y las ganas de ayudar. En las comunidades, en situación de pobreza, se brinda un cuidado digno, respetuoso, lleno de ternura y amor que nos enseña … y por el que estamos inmensamente agradecidos.